DRD4-7R: el gen viajero, mito o realidad..

Cuenta la historia a través de los años, que hay un gen específico que podría dar explicación a este actual impulso de desplazarse en búsqueda de nuevas experiencias. Estos son los resultados de numerosos estudios neurocientíficos.

El D4 al igual que otros se activa por la Dopamina(neurotransmisor del Placer y la Motivación), el mismo que aparece en la infancia mediante el juego y la imaginación.

Éste neurotransmisor está asociado, entre otras enfermedades, a las conductas adictivas, y presenta rasgos como los de búsqueda de lo novedoso, curiosidad e innovación, y toma de riesgos.

El 7R es una variante de este receptor, se han realizado varias investigaciones acerca de esta repetición, y en estos estudios se descubrió que el 7R  aparecía más en las culturas que han migrado.  

Por lo cual se llegó a la conclusión de que ésta variante estaba directamente asociada con el “fenómeno migratorio”.

La humanidad cuenta con muchas historias de grandes migraciones, cada uno de estos movimientos provocaron que los seres humanos se hayan desplazado desde sus lugares de origen.

En las sociedades originarias este proceso de cambio constante era una condición natural de supervivencia.

La migración desde África, y luego el resto del mundo se inició hace miles de años y podríamos decir que todavía no termina.

Sera mito o realidad que este gen se presenta en algunas personas y en otras no..?

Sera mito o realidad que hay quienes naturalmente son “adictos” a viajar..? 

Sera mito o realidad que ésta dopamina nos hace lanzarnos a la aventura con el impulso de emprender un viaje, y dejar lo conocido atrás..?

Los estudios comprobaron que los sujetos con estos rasgos genéticos en su  personalidad, como “The Novelty seeking”, buscan autenticidad en sus migraciones.

Los nuevos viajeros se lanzan a conocer nuevos lugares aunque estén bien en su zona y lo tengan todo;

De hecho paradójicamente es éste el motivo propio que los impulsa. Comienzan con la necesidad de ir en esta búsqueda, de encontrar algo que les produzca ese efecto placer, obtener un crecimiento personal, afrontar lo desconocido y plantearse nuevos desafíos.

Ya que genética y cultura influyen e interactúan constantemente, el viajar deja de ser un acto de supervivencia y comienza a ser una FORMA DE VIDA. 


Este estilo de viajes que estimulan la curiosidad brindan numerosos e importantes beneficios, como por ej:

Hace que podamos crear experiencias de aprendizaje más efectivas, está asociada a la capacidad de anticipación  y mejora notablemente la memoria (está comprobado que se recuerda más y mejor aquello que conlleva una motivación intrínseca), de esta manera incluso se puede prevenir enfermedades como el alzheimer.

Siendo espontáneos también obtenemos beneficios personales como por ejemplo: Ganar habilidades sociales (se logran relaciones sociales de mejor calidad y más sólidas). Ayuda a ser más decisivos y fortalecer la autoconfianza, logramos mayor capacidad de adaptación al medio a través de la resolución de conflictos en situaciones nuevas o inesperadas, y aumenta la creatividad.

Personas con esta tendencia vuelven a ser niños exploradores, y ya no se trata sólo de “adónde” ir, lo que comienza a tomar fuerza ahora es también el “cómo” hacerlo.

En esta nueva era de viajes de exploración tendrá protagonismo éste gen.. tú que crees..

Lo tienes..?